sábado, 19 de noviembre de 2011

Encuentro...

Como el día, como la noche
son dos rayos  impacientes
que se unen poco a poco,
se entrelazan sin reproches.

Tu deseo toca mi alma,
y mi vientre hace un respiro
tú caminas por mi espalda,
yo te espero con sigilo.

Y la luz se vuelve escarcha,
las siluetas se han unido,
Con tu aliento me das calma,
con tu abrazo yo me abrigo...

Es aquel momento entonces
y se escucha el estallido,
de dos mentes en pelea,
de dos cuerpos encendidos.

Con mi pelo tu te enredas,
De tus manos yo me fío
Con mi boca haces nudos,
Con tu ombligo yo me río...

Nace ahora el sentimiento,
el letargo y el cariño.
Queda todo tan en calma,
Tan tranquilo y tan occiso.

Y a tu abrazo yo me rindo,
A mi piel tu te has rendido,
Me declaro un tanto tuya,
y tú sabes que eres mío.

Entre risas y delirios,
entre sedas y oro en hilo,
Tu me aprietas tan profundo
que percibo tus latidos.

Si mucho antes fue el deseo,
lo que nos mantuvo unidos,
A día de hoy no solo es eso,
Es también lo que sentimos.

Hoy extraño tu capricho,
y tu gesto compulsivo,
me hace faltan  las estrellas
que yo siempre visualizo...

Que esta luz hoy solo añora,
a tus rayos y a tu brillo,
Pues no logra reflejarse,
Si no es en tu espejismo

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